Con el propósito de transformar la percepción sobre las mujeres que trabajan por sus comunidades, la Fundación Corona Rosa, en articulación con el Ministerio del Interior, presentó el programa “Tejemos Confianza y Vida: Redes de Mujeres para la Seguridad Pacífica y la Paz Territorial”, una iniciativa que busca reivindicar el liderazgo femenino y fortalecer la construcción de paz en el Cesar.
El proyecto vinculará directamente a 40 mujeres lideresas y de base comunitaria, quienes participarán en espacios de formación, diálogo social y concertación para fortalecer sus capacidades, visibilizar su labor y promover relaciones de confianza entre las comunidades y las instituciones públicas.
La iniciativa responde a una problemática que enfrentan algunas mujeres en el ejercicio de su liderazgo: ser señaladas como conflictivas o insistentes por exigir derechos, gestionar soluciones y representar las necesidades de sus comunidades, sin que se reconozca el trabajo que realizan en favor del bienestar colectivo.
Formación, reconocimiento y diálogo comunitario
Como parte de la estrategia, se desarrollarán acciones para combatir la estigmatización de las lideresas sociales y promover el reconocimiento de sus aportes al desarrollo de los territorios.
El programa contempla procesos de formación en liderazgo, prevención de violencias, autocuidado, cultura de paz, diálogo social y concertación comunitaria. También se realizarán mesas de diálogo con representantes institucionales, organizaciones sociales y lideresas para identificar necesidades, facilitar la escucha y avanzar en la construcción de acuerdos.


Nimia Rosa Vega Murgas, directora ejecutiva de la Fundación Corona Rosa, señaló que es necesario cambiar la manera en que se percibe a las mujeres que trabajan por sus comunidades. “Necesitamos dejar de verlas como un problema y comenzar a reconocerlas como aliadas fundamentales para el desarrollo de nuestros territorios”, expresó.
La directora también destacó que recuperar la confianza entre las comunidades y las instituciones requiere que los espacios de diálogo se traduzcan en compromisos y acciones concretas.
La iniciativa busca impactar a 220 personas
Además de las 40 mujeres participantes directas, el programa estima alcanzar indirectamente a cerca de 220 personas, entre familiares, jóvenes y otros integrantes de las comunidades vinculadas.
Entre las actividades previstas se encuentran campañas pedagógicas para visibilizar el trabajo de las lideresas, encuentros con actores institucionales y la construcción participativa de acuerdos orientados a fortalecer la convivencia pacífica.



