Colombia atraviesa uno de los episodios más dolorosos de los últimos años tras el siniestro de un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Colombiana, ocurrido en zona rural de Puerto Leguízamo. La aeronave, que transportaba principalmente personal militar, despegó con normalidad, pero pocos minutos después comenzó a perder altura de forma repentina hasta impactar contra el terreno, generando una emergencia de gran magnitud que rápidamente encendió las alarmas a nivel nacional.
Videos grabados por habitantes del sector evidencian el momento en que el avión desciende abruptamente antes del impacto, lo que ha generado conmoción en redes sociales. Tras la caída, se registró un incendio de gran intensidad en la zona, lo que dificultó las labores iniciales de rescate. La complejidad del terreno, caracterizado por condiciones selváticas, obligó a que los primeros auxilios fueran prestados incluso por la comunidad, que apoyó en la evacuación de heridos mientras llegaban los organismos de socorro.
En la aeronave se movilizaban más de 120 personas, entre pasajeros y tripulación, en su mayoría integrantes del Ejército Nacional. Según reportes preliminares, el hecho deja una cifra considerable de víctimas fatales, además de más de 70 personas heridas, algunas de ellas en estado crítico. Los sobrevivientes han sido trasladados a diferentes centros asistenciales, mientras continúan las labores de búsqueda, rescate e identificación en el lugar del siniestro.

Las autoridades han iniciado una investigación para determinar las causas de este hecho, que por ahora apuntaría a una posible falla técnica, aunque ninguna hipótesis ha sido confirmada oficialmente. El Gobierno nacional ha solicitado celeridad en los resultados, mientras se mantienen activos todos los protocolos de atención para las víctimas y sus familias.

El presidente Gustavo Petro se pronunció tras lo ocurrido, lamentando profundamente la tragedia y enviando un mensaje de solidaridad a los familiares de los soldados afectados. Este hecho ha generado un fuerte impacto en todo el país, no solo por la magnitud del siniestro, sino también por las preguntas que surgen en torno a las condiciones de operación de la flota aérea militar.
Mientras avanzan las investigaciones y se consolidan las cifras oficiales, Colombia permanece en alerta y en duelo, a la espera de respuestas claras sobre una tragedia que ha marcado profundamente al país.



