Valledupar volvió a vivir el encuentro del pueblo con el santo Ecce Homo. En la ciudad de los acordeones, donde el Lunes Santo no es un día normal, no es una fecha cualquiera ni simplemente el inicio de la Semana Santa, se respira una profunda manifestación de fe.
Es un día cargado de devoción, la expresión más pura del fervor cristiano, porque el Ecce Homo es considerado el patrono de esta tierra mágica. Desde hace muchos años, el Lunes Santo se convierte en el clímax espiritual de los habitantes de Valledupar, el sur de La Guajira y parte del Magdalena.



El santo Ecce Homo representa la fe de un pueblo que encuentra en él valores como el sacrificio, la lealtad y el compromiso con la comunidad. Es la figura que une generaciones bajo una misma creencia y tradición.
En este encuentro, que tiene como epicentro la plaza Alfonso López, miles de personas acuden a la eucaristía presidida por monseñor Óscar José Vélez. Posteriormente, participan en una multitudinaria procesión que recorre el centro histórico de la ciudad, tan grande como el sentimiento y la devoción de los vallenatos.

Desde las primeras horas del día, con misas cada hora a partir de las 4:00 de la mañana en la Catedral y en la iglesia La Inmaculada Concepción, la ciudad se transforma en un escenario de recogimiento espiritual.

Valledupar, en Lunes Santo, vive su momento más especial: una jornada donde la fe se mezcla con la identidad de una tierra que suspira versos, canta historias y crece al ritmo de la caja, la guacharaca y el acordeón, bajo la bendición del santo Ecce Homo.



