La madrugada de este 3 de diciembre estuvo marcada por fuertes explosiones en Caracas y otras zonas estratégicas del país, luego de ataques dirigidos contra bases e instalaciones militares, especialmente en la capital y en el estado La Guaira, lo que generó pánico, confusión y una ola de información no confirmada en redes sociales.
Los bombardeos, que se registraron de manera simultánea, provocaron el cierre de vías, movimientos irregulares de fuerzas de seguridad y un inusual despliegue militar, alimentando las versiones sobre una operación de gran escala en desarrollo. Durante varias horas no hubo pronunciamiento oficial del régimen venezolano, lo que incrementó la incertidumbre entre la población.
Con el paso de las horas, comenzó a tomar fuerza la versión de que los ataques formaban parte de un operativo internacional, hipótesis que terminó de confirmarse cuando se conoció que la acción militar estuvo relacionada con la captura de Nicolás Maduro por parte de autoridades de Estados Unidos.


El silencio oficial y la magnitud de los bombardeos convirtieron la madrugada en una de las más tensas de los últimos años en Venezuela, marcando el inicio de una jornada que derivó en un hecho sin precedentes para el país y la región.



