Valledupar, ciudad que nació a la orilla del Guatapurí y que creció de espaldas a su principal fuente de vida, comienza a saldar una deuda histórica con su gente y con su geografía urbana. La construcción de la Avenida del Río no es solamente una obra de movilidad; es, sobre todo, una apuesta por reconciliar a la ciudad con su río, darle nueva vida a los espacios olvidados y abrir un horizonte de oportunidades para los sectores que por años han permanecido en el abandono.
Este proyecto va mucho más allá de una vía. La inversión contempla alcantarillado, acueducto, servicios domiciliarios y urbanismo que impactarán de manera directa en la calidad de vida de los habitantes. Además, potenciará al Guatapurí como atractivo turístico y dinamizará la economía local, proyectando a Valledupar hacia los próximos cincuenta años con un rostro moderno y planificado.

Ese será, sin duda, el sello de Elvia Milena Sanjuán, la gobernadora que apostó por darle a Valledupar una cara moderna y planificada. Obras como esta no se miden en metros de concreto ni en kilómetros de asfalto; se miden en bienestar, en orgullo ciudadano y en la huella que dejan en la historia. Y así como hoy recordamos los proyectos que transformaron la ciudad décadas atrás, mañana diremos que la Avenida del Río fue el punto de partida de una nueva Valledupar: más sostenible, más amable y más consciente de su identidad.
La construcción aún no ha iniciado, pero desde ya se perfila como una de esas obras que generan recordación y que trascienden en la memoria de la gente. Porque cuando un proyecto se piensa en clave de futuro y se hace de la mano de la naturaleza, no solo transforma la ciudad: también inmortaliza a quienes tuvieron la visión de impulsarlo.



Con la Avenida del Río, Valledupar no solo resuelve necesidades urgentes de infraestructura, sino que empieza a escribir un nuevo relato urbano donde la sostenibilidad, la cultura y la convivencia con el entorno marcan la pauta. El reto ahora será garantizar que esta visión se ejecute con transparencia, eficiencia y sentido social, para que el sueño de reconciliación con el Guatapurí se convierta en una realidad compartida por todos los vallenatos.



