Este miércoles 1 de Octubre, familiares, amigos y allegados se reunieron en el cementerio Jardines de Valledupar para darle el último adiós a Natalia Carolina Armenta Pinto, la joven comerciante que perdió la vida el pasado 28 de septiembre en un accidente de tránsito en el barrio La Esperanza.

En medio de un ambiente de tristeza, sus seres queridos recordaron su alegría, espontaneidad y la calidad humana que siempre la caracterizó. “Fue una gran hija”, expresó entre lágrimas su padre, Julio Armenta, mientras que su madre, desconsolada, lamentó la partida repentina de quien consideraba “nunca debió irse tan pronto”.

Natalia, de 24 años, era la hija mayor del matrimonio Armenta Pinto y deja un vacío irreparable en la vida de quienes la conocieron. Sus amigos y allegados la recordaron como una mujer noble, trabajadora y llena de sueños, cuya huella permanecerá imborrable en cada persona que compartió con ella.



