Las intensas lluvias que azotan el departamento de Córdoba (Colombia) han desencadenado una situación de emergencia hidrológica y social, con inundaciones generalizadas tanto en zonas urbanas como rurales. Esta crisis ha sido alimentada por precipitaciones atípicas que, según reportes técnicos, acumularon en menos de 24 horas el volumen de lluvia esperado para un mes completo, elevando los niveles de ríos como el Sinú, el San Jorge y el Canalete.
Desde el Puesto de Mando Unificado (PMU) se declaró alerta roja hidrológica, activa en las principales cuencas del departamento, y se ha insistido en la evacuación inmediata de las comunidades ribereñas como medida prioritaria para salvaguardar vidas humanas ante el riesgo inminente de crecientes súbitas.
Las autoridades locales han reportado graves afectaciones en al menos 22 de los 30 municipios de Córdoba, incluyendo la capital Montería, donde sectores urbanos también se encuentran inundados. Esta situación ha obligado a ordenar la suspensión de clases presenciales, especialmente en zonas rurales aisladas por las inundaciones, afectando a cerca de 15.000 estudiantes.

Comunidades como Montelíbano viven con el agua al nivel de la cintura, obligando a algunos habitantes a desplazarse en canoas por sus calles convertidas en canales. Familias completas han quedado damnificadas, con barrios enteros anegados y personas durmiendo a la intemperie mientras esperan ayuda humanitaria.

Ante esta situación, Unidades de la Armada y el Ejército Nacional han sido desplegadas para apoyar labores de socorro y asistencia en las zonas más afectadas, trabajando en articulación con las autoridades civiles para atender las necesidades más urgentes de la población.
Aunque algunos reportes señalan una leve estabilización en los niveles de agua en ciertas áreas, el riesgo persiste debido a la continuidad de las precipitaciones y la posibilidad de nuevos frentes fríos que podrían agravar aún más la emergencia.



