La captura de Nicolás Maduro tras una operación militar de Estados Unidos el 3 de enero provocó reacciones encontradas en todo el mundo, evidenciando tensiones políticas y diplomáticas sin precedentes.
Apoyo desde Argentina
El presidente Javier Milei celebró la noticia en sus redes sociales con un mensaje claro: “La libertad avanza. ¡Viva la libertad, carajo!”, destacando la caída del régimen y calificando la captura como “excelente noticia para el mundo libre”. 
Preocupación y rechazo desde Colombia
El presidente Gustavo Petro expresó su alarma desde muy temprano, describiendo los bombardeos en Caracas como “ataques con misiles” y urgió a que la Organización de Estados Americanos (OEA) y la ONU se reúnan de inmediato ante lo que calificó de agresión contra Venezuela y la región. 
Crítica de Brasil
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva calificó el ataque y la captura como una “línea inaceptable”, asegurando que la intervención viola la soberanía venezolana y representa “una afrenta gravísima al derecho internacional”, alertando sobre un peligroso precedente global. 
Denuncia desde Cuba
El canciller Bruno Rodríguez rechazó enérgicamente la acción, calificándola de “criminal ataque contra Venezuela” y pidiendo una reacción urgente de la comunidad internacional en defensa de la soberanía del país vecino. 
Llamados a la ley internacional
Desde Europa, líderes como el primer ministro británico Keir Starmer pidieron respetar el derecho internacional y evitar escaladas, mientras que varios países —incluido Chile— expresaron su preocupación por el uso de la fuerza y abogaron por soluciones pacíficas. 
Posición de China
El gobierno chino expresó fuerte rechazo, calificando la intervención como una violación “grave” al derecho internacional y a la soberanía de Venezuela, e instó a respetar los principios de la Carta de las Naciones Unidas. 
Contrastes en América Latina
Mientras algunos gobiernos latinoamericanos condenaron el operativo, otros, como Estados Unidos y sectores de la oposición venezolana en el exilio, lo vieron como un paso hacia la justicia y una potencial apertura democrática para Venezuela.



