En un gesto de protesta diplomática, la delegación de Colombia se retiró del salón de la Asamblea General de Naciones Unidas justo cuando el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se disponía a iniciar su intervención.

La canciller colombiana, Rosa Yolanda Villavicencio, explicó que la decisión fue “un acto diplomático, no violento, para rechazar el genocidio en Gaza” y que el país “no puede legitimar con su presencia un discurso que justifica la guerra y la ocupación de territorios palestinos”.
Villavicencio agregó que se trata de “un acto de dignidad frente a las violaciones sistemáticas al derecho internacional y a los derechos humanos del pueblo palestino”, al tiempo que recalcó que Colombia “está del lado de la paz, de la autodeterminación de los pueblos y de la justicia global”.

Colombia no fue la única nación en manifestar su inconformidad. Varias delegaciones de distintos continentes también abandonaron el recinto, e incluso se escucharon abucheos, lo que obligó al moderador de la Asamblea a pedir orden en la sala.



