El miedo volvió a golpear a Río de Oro. En una trocha de la zona rural, cuando apenas amanecía, hombres armados interceptaron a Jonathan Santiago Urrea, un joven de 16 años que iba en motocicleta camino a clases en la vereda Venadillo. Desde ese instante, nada se sabe de él.

El vehículo en el que los captores se lo llevaron apareció horas después convertido en chatarra, incinerado en un paraje conocido como La Floresta, en la vía hacia Ocaña. Ese hallazgo encendió las alarmas y llevó a las autoridades a intensificar los operativos de búsqueda.
El caso ocurre justo cuando el presidente Gustavo Petro visita el departamento, lo que obligó a un consejo extraordinario de seguridad con Ejército, Policía y autoridades regionales. La Gobernación del Cesar ofreció hasta 30 millones de pesos de recompensa por información que permita ubicar al menor y capturar a los responsables.

En tanto, la familia de Jonathan y toda la comunidad viven horas de angustia, en un territorio donde la violencia no da tregua y los estudiantes aún deben cruzar caminos de riesgo para poder llegar a la escuela.