La llegada del presidente Gustavo Petro a Valledupar generó desde muy temprano una gran expectativa. Cientos de personas, muchas de ellas provenientes de distintos municipios del Cesar, madrugaron para hacer fila en el coliseo Julio César Monsalvo, con la ilusión de escuchar los anuncios sobre la entrega de 6.300 hectáreas de tierra, maquinaria para la agroindustria, apoyo a la ganadería de doble propósito y proyectos para comunidades indígenas.

El ambiente en el coliseo estaba cargado de esperanza, pues los beneficiarios confiaban en recibir noticias que cambiarían el rumbo del campo en la región. Sin embargo, lo que empezó con entusiasmo se ha convertido en una mezcla de dulce y amargo: a pesar de que el evento estaba programado para las 10:00 a.m., el mandatario lleva más de dos horas de retraso y todavía no aparece.
Entre tanto, Alcaldes que también quisieron participar en el evento y que cancelaron sus agendas, congresistas que dejaron sus despachos y líderes regionales que abandonaron sus municipios, todos acudieron puntuales desde las 10:00 a.m. a la cita con el presidente Gustavo Petro. Pero lo único que ha brillado por su ausencia es el propio mandatario.

La espera bajo el sol y la falta de puntualidad han generado inconformidad e impaciencia entre los asistentes, que sienten que la falta de seriedad desdibuja el propósito de un acto que había despertado tanta ilusión.
Mientras la multitud se mantiene en el coliseo, el sentimiento es claro: la expectativa sigue viva, pero la demora del presidente ha dejado a muchos con un sabor incómodo que empaña lo que debía ser un día histórico para el Cesar.
